Emociones
Las emociones son reacciones psicofisiológicas que experimentamos las personas ante determinados estímulos importantes para nosotros. Su función principal es ayudarnos a sobrevivir, actuar y adaptarnos a nuestro entorno. Son un termómetro interno que nos va dando una importante fuente de información sobre cómo estamos, cómo nos impactan las cosas que vivimos. Además, las emociones regulan nuestras conductas ya que nos impulsan para actuar en una u otra dirección.
Las emociones son universales y comunes a todas las culturas y se manifiestan en las personas en tres áreas.
- Las emociones aparecen y se perciben en el cuerpo. Ante la presencia de una emoción se desencadenan una serie de cambios corporales involuntarios. Por ejemplo, cambios en la sudoración, en las sensaciones viscerales (la tripa), aumento o disminución del ritmo cardiaco, cambios en el sueño, sensaciones en el pecho, los músculos, cambios en la coloración de la cara, etc.
- Las emociones producen cambios en los pensamientos. Cuando aparece, una emoción puede alterar el tipo de pensamientos que tenemos, su intensidad, su frecuencia. También puede alterar otros procesos cognitivos, como la memoria, el nivel de atención, etc.
- Las emociones tienen un impacto en nuestro comportamiento. Por lo general las emociones nos proporcionan un determinado impulso para actuar en una u otra dirección. Por ejemplo, mientras el asco nos lleva a alejarnos, la tristeza nos invita a recogernos.
- Las emociones básicas: qué son y cuáles existen
Las emociones básicas están presentes en nosotros de manera innata desde pequeños, se inician dentro de nosotros con rapidez y por lo general duran unos segundos. Varios autores han hablado sobre ellas (Ekman 1979, Goleman 1995; Plutchik 1980, Aguado 2005), presentamos aquí las más frecuentes.
Las emociones secundarias: qué son y cuáles conocemos
Las emociones secundarias son más complejas que las emociones básicas ya que implican un alto de grado de auto-evaluación y cognición y suelen ser una mezcla de emociones primarias. Su manifestación corporal no es tan evidente y pueden ser más duraderas en nuestro interior. Estas emociones secundarias, también se conocen como emociones aprendidas, ya que guardan una estrecha relación con las experiencias de aprendizaje de cada persona. Así, se aprenden a través de las normas y valores, y a través de las experiencias personales en la interacción con los demás.



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